Artículos publicados en septiembre, 2014

La CNMV clasifica los productos financieros de riesgo en una sencilla escala de colores e iconos

Viernes, 12 de septiembre de 2014

Benjamín Peñas Moyano

Destacaba la Comunicación de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) sobre comercialización de instrumentos complejos de 10 de abril de 2014 que en los últimos años se ha visto una creciente sofisticación de los instrumentos financieros ofrecidos a los clientes minoristas, dándoles acceso a instrumentos complejos que tradicionalmente sólo adquirían inversores profesionales, y apuntaba que debido a la complejidad de esos instrumentos había aumentado la dificultad para los inversores minoristas de comprender sus riesgos, costes o rendimiento esperado.

Por ello, los supervisores nacionales y la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) han adoptado iniciativas diversas al objeto de asegurarse la correcta protección de los inversores.

En ese ámbito, la CNMV ha publicado el pasado 9 de septiembre, como nota de prensa en su página web, la información de que en orden a la persecución de ese objetivo de reforzar la protección de los inversores ha elaborado un sistema universal de clasificación de instrumentos financieros dirigido a los inversores minoristas.

Los productos financieros serían clasificados por riesgo y complejidad para proteger al inversor por medio de una sencilla escala de colores e iconos ordenada en cinco niveles de riesgo.

El documento explicativo del proyecto, que había sido demandado por la Defensora del Pueblo y la Subcomisión del Congreso para la transparencia de los productos financieros, y que la CNMV había incluido en su Plan de Actividades de 2014, está ahora sometido a consulta pública por parte de los interesados hasta el 30 de septiembre de 2014.

Como se viene a indicar en dicha nota de prensa, al final de la cual hay un enlace al documento completo, la clasificación se basa en un sistema sencillo que define el nivel de riesgo con una escala piramidal de cinco colores que va del verde oscuro (menor riesgo) al rojo (máximo riesgo), pasando antes por el verde claro, el amarillo y el naranja, muy similar en su apariencia a la etiqueta de eficiencia energética de los electrodomésticos, que pretende con una simple mirada recibir la información directa y rápida acerca del riesgo de un código de colores ya universal, además de facilitar al inversor la comparación entre productos alternativos.

Junto a los colores mencionados, que nos informarán del riesgo, se utilizarán también determinados iconos para dar también información visual rápida sobre los niveles de liquidez y la complejidad de los productos que podrían llegar a ser contratados.

Así, en cuanto al riesgo, los criterios propuestos para la clasificación de los distintos productos tienen en cuenta el riesgo de no recuperación del capital al vencimiento, la solvencia del emisor, el plazo de vencimiento, las características del producto y la divisa en que está denominado, dando lugar así a cinco categorías (verde oscuro, verde claro, amarillo, naranja y rojo) que se corresponden con las clases A, B, C, D y E, de menor a mayor riesgo.

Como hemos dicho, además de la clasificación de los riesgos en función de la escala de colores, se incluirán advertencias sobre la liquidez mediante iconos que adquieren la figura de candados, junto a leyendas concretas y muy directas que informan de la liquidez. Y respecto de la complejidad del producto se utilizarán iconos que reproducen el signo de la exclamación (¡), también con leyendas concretas y directas sobre el nivel de dificultad de la comprensión del producto.

La medida descrita será de obligatoria inclusión por parte de las entidades en toda la información precontractual y en la publicidad.

La medida descrita, basada en una presentación gráfica e icónica de los riesgos, liquidez y mayor o menor dificultad en la compresión del producto, pretende la mejora de la transparencia y la adecuada protección del inversor minorista, y por ello nos parece una buena medida, sencilla y fácil de comprender, algo que coadyuvará (junto con otras actuaciones) a evitar la repetición de escándalos financieros como los sufridos con las preferentes, la deuda subordinada o los swaps. Pensemos que no es más que trasladar al mundo complejo de los productos financieros, el código, por todos conocido, en el que se basan los semáforos en la ordenación del tráfico rodado.

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