Artículos publicados en enero, 2013

El “día después” al fin de los superdepósitos

Miércoles, 30 de enero de 2013

Benjamín Peñas Moyano

Hace un par de semanas dimos noticia de que el Banco de España se había reunido a finales de 2012 con directivos de los grandes bancos con el objeto de recomendarles de forma verbal la adopción de medidas para acabar con la llamada <<guerra del pasivo>>. Se trataba de poner límites a la rentabilidad que la banca, en su búsqueda de liquidez, ofrece a la remuneración del dinero, y así evitar que las ya maltrechas cuentas de resultados las entidades de crédito se vieran aún más perjudicadas con una guerra del pasivo. De no respetarse esas recomendaciones, las entidades deberían hacer frente a mayores requerimientos de capital o, en su caso, soportar penalizaciones.

Ya entonces dijimos que la respuesta en el mercado no se había hecho esperar y que la mayoría de las entidades bancarias habían procedido casi de inmediato a obedecer al órgano supervisor, lo que a su vez no había dejado de ser criticado por las asociaciones de defensa de los derechos de los usuarios bancarios, quienes habían señalado que esa limitación de las retribuciones a las imposiciones perjudicaba claramente a los ahorradores.

Al objeto de realizar un seguimiento de las consecuencias derivadas de una actuación tan importante para todos los sujetos implicados (entidades bancarias, ahorradores, supervisor bancario, etc.), nos preguntamos ahora cómo ha discurrido ese asunto y en qué punto estamos.

Pues bien, lo primero que hemos de señalar, como ya anticipamos en su día, es que prácticamente todas las entidades del sistema han rebajado las retribuciones a abonar por los depósitos y otros productos hasta los límites establecidos por el Banco de España, a excepción de aquellos sujetos que no están obligados por la recomendación al operar en España como <<sucursales>>, como son los casos de Banco Espirito Santo e ING. En tal sentido, se ha reclamado por parte de la banca el que los límites a la rentabilidad del dinero de los ahorradores también afecten a las <<sucursales>>, pues temen que dichas entidades que operan como sucursales puedan proceder a la realización de agresivas campañas de captación de clientes que les resten mucho mercado.

En segundo lugar, hemos de precisar que fuera de ese tono general de cumplimiento y al margen de las <<sucursales>> mencionadas, alguna entidad bancaria ha desoído sin embargo los límites establecidos por el Banco de España y ha continuado ofreciendo extratipos de rentabilidad; es el caso de Evo, filial de Novagalicia. Algunas entidades bancarias han mostrado su consternación por tal hecho, lo que no es difícil de entender si recordamos la condición de banco nacionalizado de Evo, un banco además que está en venta por orden de las autoridades comunitarias, debiendo Novagalicia encontrar un inversor en un plazo de dos años, y ser liquidado después si no se encuentra dicho inversor.

En tercer lugar, recordemos también que se dijo inicialmente que las limitaciones a la rentabilidad se fijarían en una Circular del Banco de España, pero posteriormente se difundió que no se esperaba que el Banco de España fijase los límites a las rentabilidades de los depósitos y otros productos a través de una comunicación oficial, como podría ser una Circular, sino en el marco del <<dialogo habitual entre las partes>> (Banco de España y entidades bancarias). Pues bien, por parte de la banca se ha seguido insistiendo en que el Banco de España o el Gobierno regulen los limites impuestos, pero la respuesta por parte de esas dos instituciones no se ha modificado, en el sentido de que no pretenden regular en un instrumento normativo esos topes a la rentabilidad que han sido exigidos a través de reuniones y encuentros diversos con la banca.

Y por último, no podemos dejar de señalar un hecho interesante: los grandes beneficiados del fin de los altos depósitos han sido claramente los fondos de inversión, pues los fondos de renta fija euro a largo plazo, la renta fija a corto plazo y los productos de renta fija garantizada han registrado grandes entradas de dinero a lo largo del mes de enero de 2013. Como vemos los bancos han ofrecido una atractiva alternativa a sus clientes, para así retenerlos, lo que ha contado con la ayuda inestimable de la bajada de la prima de riesgo y el regreso al mercado de bonos españoles de inversores (extranjeros y españoles). Y, por otro lado, no ha dejado de señalarse que el límite a los superdepósitos traerá también negocio a los seguros, pues la compañías de seguros ofertan otros productos asimilables al depósito bancario, que permiten disponer del ahorro en cualquier momento o en plazos como un año, y que pueden tener una rentabilidad por encima del 3% o más; es lógico pensar – ha dicho la patronal de las aseguradoras – que esos son productos alternativos de ahorro que se verán favorecidos por el impacto de la limitación a la rentabilidad de los productos bancarios.

Quizás por ello es por lo que no hemos vuelto a oír las quejas (razonables) de las asociaciones de usuarios bancarios frente a la decisión de limitar drásticamente la rentabilidad de los depósitos (y demás productos)  bancarios.

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La futura regulación de los servicios profesionales

Miércoles, 23 de enero de 2013

María Jesús Peñas Moyano

Hace aproximadamente un mes que el Ministerio de Economía y Competitividad presentó lo que pueden considerarse las líneas maestras del Anteproyecto de Ley de servicios profesionales. Es un tema que ya viene de largo y que ha sufrido los correspondientes frenazos y posteriores empujones a la regulación de esta materia, respecto a la que se vienen anunciando posibles fechas de publicación de la Ley (el verano pasado se hablaba de que estaría para septiembre; en la actualidad se habla de que estará lista este año, y hay quien afirma que no estará en la presente legislatura por no tener el acuerdo de ninguno de los grupos políticos y el partido en el gobierno no quiere sacarla de esta manera). En todo caso, la norma que modificará la regulación de los colegios profesionales está siendo objeto de debate en la actualidad, y no precisamente pacífico, pues los colectivos afectados ya han mostrado su rechazo a muchas de las cuestiones que se muestran en el avance realizado por el Ministerio.

La base de la reforma se sitúa en la necesidad de paliar la falta de competencia en el sector de los servicios profesionales para lo cual se propone, fundamentalmente, una reordenación del mapa de lo que se viene denominado reservas de actividad (solo quien posee una determinada cualificación, puede realizar el servicio, existiendo libertad de acceso y de ejercicio y habilitación única) y, al mismo tiempo, una reestructuración de las obligaciones de colegiación que vinculan a determinados colectivos, que deben adecuarse a los principios de necesidad y proporcionalidad, así como dejar a un lado las diferencias existentes entre las diferentes CC AA. En definitiva, se pretende crear un marco común para los servicios profesionales sobre el principio de eficacia en todo el territorio nacional, de modo que quien acceda a la profesión cumpliendo los requisitos de acceso legalmente previstos en una Comunidad Autónoma está habilitado para ejercer esa actividad en todo el territorio nacional.

Otra de las cuestiones fundamentales que se presentan en la reforma es la modernización de los colegios profesionales que pasarán a ser de colegiación obligatoria y colegiación voluntaria. Los primeros, los colegios obligatorios, se aprobarán por Ley estatal y ejercerán la representación institucional exclusiva del colectivo profesional.

La reserva de actividad y la colegiación obligatoria va a seguir afectado a la profesión de abogado junto a otras profesiones jurídicas, en concreto, graduado social y procurador. Precisamente en este ámbito una de las cuestiones que más ha llamado la atención y que pueden generar una mayor polémica es la consideración de la profesión de procurador como altamente regulada y, por tanto, al posibilidad de compatibilizarla con la de abogado. De este modo, se permitiría a este último poder ejercer de procurador sin necesidad de colegiarse en un colegio de procuradores. La motivación que se da a esta propuesta es que no se considera justificado que la actividad de representación y defensa en juicio no puedan ejercerse por la misma persona, máxime teniendo en cuenta que en algunas jurisdicciones sí se permite dicha compatibilidad, por ejemplo, en la jurisdicción contencioso-administrativa. Ahora bien, se mantiene en todo caso la colegiación obligatoria para el ejercicio de ambas profesiones ante los Tribunales. Se aprovecha además este trámite legal para proponer una reforma en la Ley de acceso a las profesiones de abogado y procurador para suprimir la exigencia de examen de Estado habilitante, cambio que también genera la correspondiente confusión por dar un giro a las circunstancias que se venían presentando durante los últimos años. En todo caso, es mucho el camino que todavía le queda por recorrer a esta reforma y ya veremos cómo queda todo finalmente.

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¿El fin de los superdepósitos?

Miércoles, 16 de enero de 2013

Benjamín Peñas Moyano

Hace unas semanas, el Banco de España se reunió con directivos de los grandes bancos con el objeto de recomendarles de forma verbal la adopción de medidas para acabar con la llamada <<guerra del pasivo>>. Se trataría de poner límites a la rentabilidad que la banca, en su búsqueda de liquidez, ofrece a la remuneración del dinero, normalmente cuando trata de captar nuevos clientes en el mercado, pero también cuando pretende mantenerlos.

Y es que con esa finalidad de búsqueda de nuevos clientes, o de conservación de los ya existentes, se había generalizado en la práctica bancaria de los últimos meses la existencia de los conocidos como <<superdepósitos>>, dotados con sustanciosas rentabilidades en torno al 4 por ciento, mientras el euribor en estos últimos años, en el seno de la fuerte crisis económica que sufrimos, se ha movido por debajo del 1 por ciento.

La razón de que el Banco de España quiera acabar con esas altas remuneraciones estriba, en opinión de esa institución, en que la experiencia ha demostrado que cuando se ha producido en el mercado de crédito una guerra del pasivo los márgenes financieros de la banca casi han desaparecido y los resultados de la concreta entidad han quedado duramente lastrados. Se perseguiría, por lo tanto, evitar que las ya maltrechas cuentas de resultados de la banca se vean aún más perjudicadas con una guerra del pasivo, es decir, por la vía de conceder alta rentabilidad para atraer o conservar clientes, dando pues el Banco de España prioridad a la solvencia de la banca tras las exigencias de provisiones y capital nacidas de los sucesivos Decretos de saneamiento financiero. Pero se ha dicho, además, que el alivio a los márgenes de intermediación de la banca traería consigo un abaratamiento del crédito, lo que suavizaría la contracción que vive el mercado.

No hace mucho, gobernando aún el PSOE, ya se aprobó una norma (la conocida como Ley Salgado) que penalizaba los extratipos exigiendo por ellos una mayor contribución al Fondo de Garantía de Depósitos; sin embargo, la banca, como siempre muy <<imaginativa>>, entonces obvió el impedimento mediante la captación de ahorro disperso a través de la comercialización de pagarés con alta rentabilidad.

Esa Ley Salgado ha sido recientemente derogada, pero el actual gobierno de la Nación, a través del Banco de España, renueva ahora el contenido de esa normativa de limitación de rentabilidades a las imposiciones en los bancos, y lo hace no centrándose únicamente en los depósitos a plazo, sino extendiéndola también a cuentas, fondos garantizados, pagarés, bonos y cualquier otro producto (en principio la medida no afectaría a los depósitos estructurados, en los cuales la rentabilidad está compuesta por una parte fija y otra variable, aunque se podría llegar a asistir a una rebaja del tramo fijo), para así evitar que el mercado obvie esa limitación y que además se haga colocando productos bancarios sin garantía del Fondo de Garantía de Depósitos y bastante más complicados para el ahorrador medio.

En la prensa económica se dijo inicialmente que las limitaciones a la rentabilidad se fijarían en una Circular del Banco de España, en la que constarían, pero posteriormente se ha difundido que no se espera que el Banco de España fije los límites a las rentabilidades de los depósitos y otros productos a través de una comunicación oficial, como podría ser una Circular, sino en el marco del <<dialogo habitual entre las partes>> (Banco de España y entidades bancarias).

La medida tendría como contenido limitar la retribución de las imposiciones a un año en el 1´75, frente al 4 por ciento que rozaban, e incluso superaban, ofertas distintas a finales del 2012. En imposiciones de hasta dos años la limitación aconsejada es del 2´25 por ciento, y se llegaría al 2´75 si se superase ese periodo. Al objeto de dejar cierto margen de maniobra a los bancos que desean premiar o retener a sus mejores clientes o en aquellas imposiciones de mayor plazo, el Banco de España permitiría a las entidades de crédito ofertar extratipos en el 15 por ciento del volumen total de dinero que capte o en renovaciones de depósitos, lo que conduciría a que el 85 por ciento del dinero restante tendría que ser captado o renovado con los tipos recomendados, claramente inferiores.

Se ha pensado en exigir a las entidades bancarias entre un 0´75 y un 1´25 puntos básicos extras de capital según las reglas de la Autoridad Bancaria Europea (ABE) por el dinero captado en exceso. Las penalizaciones en capital se aplicarían a las entidades que hayan comercializado productos bancarios con altas rentabilidades desde este mes de enero, por lo que el ratio de core capital que el Banco de España podría exigir pasaría del 9 por ciento que la ABE requiere hasta el 10´25. Esas penalizaciones permitirían que la solvencia de las entidades de crédito no se resintiese como consecuencia de la lucha por captar ahorros de los clientes.

La respuesta en el mercado no se ha hecho esperar y la mayoría de las entidades bancarias han procedido casi de inmediato a obedecer al órgano supervisor bancario, cosa no extraña teniendo en cuenta que eso les supone un ahorro considerable en retribuciones en un statu quo generalizado que evita la ruptura de la competencia en este sector. Lo que no ha dejado de ser criticado por las asociaciones de defensa de los derechos de los usuarios bancarios, quienes han señalado que esa limitación de las retribuciones a las imposiciones perjudica claramente a los ahorradores; con la justificación de tratar de evitar un mayor deterioro en los resultados de la banca se penalizaría el ahorro, cuando la mala situación que vive actualmente el sector en España no es consecuencia – dicen esas asociaciones – de las retribuciones abonadas a los impositores, sino de la mala gestión de las entidades de crédito y de la aventura inmobiliaria. Como vemos, el debate está servido.

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¿Será 2013 el año del Codigo Mercantil?

Miércoles, 9 de enero de 2013

María Jesús Peñas Moyano

El deseo que se expresa es que así sea, pero aún quedan muchos trámites por cumplir por lo que también puede suceder que ante una obra de tal envergadura, el año que acaba de comenzar transcurra y el texto no vea la luz, debiendo esperar a un nuevo año.

Este nuevo Código Mercantil que sustituirá al viejo Código de Comercio de 1885, elaborado por la Sección de Derecho Mercantil de la Comisión General de Codificación, presidida por D. Alberto Bercovitz, va a ser remitido por el Gobierno quien podrá optar para su tramitación como Proyecto de Ley o bien a través de una Ley de Bases. En todo caso, el texto se someterá a un proceso de información previa, tras el que se realizarán las revisiones oportunas una vez se conozcan los dictámenes de los órganos correspondientes, en particular, el Consejo de Estado.

Este ambicioso proyecto tiene su origen inmediato en el encargo que el entonces ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, realizó a la Comisión General de Codificación en noviembre de 2006, y casi seis años después, aquel encargo parece que comienza a convertirse en realidad.

Se dice que el nuevo texto no tiene solo la intención de aglutinar la normativa mercantil, tan dispersa, sino que su objetivo es completarla y, por supuesto, adaptarla  a la nueva realidad económica. El método de trabajo, por tanto, contempla tanto la recogida de leyes ya existentes con las necesarias modificaciones, así como la incorporación de disposiciones relativas a instituciones del Derecho Mercantil que hasta la fecha carecían de regulación legal.

Las cifras son apabullantes: un título preliminar, varios libros y más de mil seiscientos artículos –la cifra puede ser incluso superior- para el tratamiento de temas cruciales como la regulación del estatuto jurídico del empresario y de la empresa; la regulación de las sociedades mercantiles, el Derecho de la competencia y la propiedad industrial, títulos valores, así como una especial atención al régimen jurídico de las obligaciones y los contratos mercantiles, incorporándose modalidades de contratación como la electrónica,  la contratación en pública subasta, los contratos turísticos, los contratos de distribución así como los contratos financieros.

Resulta claro que la sustitución va a ser buena y oportuna para todos los sectores afectados. Frente un Código de Comercio que ya no se utiliza en su mayor parte, pues ha perdido partes muy significativas que han venido a sustituirse por Leyes especiales; que no se corresponde en absoluto con la realidad económica actual, sino todo lo contrario; que ha merecido grandes críticas durante su vigencia, nos encontraremos con un nuevo Código Mercantil, plenamente remozado y listo para su aplicación práctica y, en particular, para su utilización por los Tribunales pues respecto al anterior, son muy pocas las sentencias que aplican sus preceptos.

Es posible que la propia idea de codificar, y codificar la legislación mercantil en los tiempos actuales, genere debates más o menos intensos entre los profesionales jurídicos, debate que tal vez llegue un poco tarde puesto que la tarea ya está prácticamente hecha, sobre todo si este se centra en una oposición a esta tarea. Pero a este respecto creemos que se pueden oponer algunas ideas con una cierta claridad: no estamos ante la tarea codificadora del siglo XIX y sea cual sea el resultado de la labor realizada por la Comisión General de Codificación seguro que permite la reflexión y, aún mejor, el avance hacia normas futuras.

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“Mercantil hoy” cumple dos años

Jueves, 3 de enero de 2013

Juan José Alonso Bezos

Responsable del Área de Derecho Mercantil de Thomson Reuters Lex Nova

Aunque parece que fue ayer, han pasado ya dos años desde que este blog comenzó su andadura. Aquel 12 de enero de 2011, nuestros blogueros María Jesús y Benjamín Peñas Moyano, nos daban la bienvenida y nos adelantaban cuáles serían los trazos de este espacio apodado “Mercantil hoy”: repasar la realidad de la empresa y del mercado de una forma distendida, no necesariamente académica, y con la finalidad de generar un espacio de opinión que permitiera un acercamiento de cualquier público a dicha realidad. Hoy podemos decir que el objetivo se ha cumplido y, ochenta posts después, el debate está servido semana tras semana.

Durante este tiempo se han tratado temas de rabiosa actualidad, como la reestructuración de las cajas de ahorros –recuerdo que no se hablaba de otra cosa en los primeros compases de 2011–, la protección de los deudores hipotecarios o la lucha contra el fraude; se han comentado las principales reformas legislativas, como la reforma de la Ley Concursal, la Ley de contratos de crédito al consumo o la Ley de mediación en asuntos civiles y mercantiles, por poner sólo algunos ejemplos; se ha hablado también sobre cuestiones más cotidianas, como los derechos de los consumidores durante las rebajas o la multipropiedad –quién no se ha visto ante una de estas ofertas tan agresivas y cuánto es de agradecer un buen consejo a tiempo–.

Ya más recientemente se han abordado cuestiones como el llamado “banco malo” o las tan conocidas –y no para bien– participaciones preferentes, en boca de los medios día sí día también en el último tramo de 2012.

Desde aquí, sólo me queda dar las gracias a María Jesús, a Benjamín, a los colaboradores que han compartido su experiencia con nosotros y, sobre todo, a todos vosotros que, con vuestros comentarios, habéis hecho posible este foro.

Seguiremos en 2013 con la misma ilusión, quizá comentando que el nuevo Código de Comercio ha visto por fin la luz  y, sobre todo,  con el deseo de que podamos celebrar el fin de una crisis que está durando ya demasiado.

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