Artículos publicados en diciembre, 2012

La operatividad del programa de clemencia en la lucha contra los cárteles

Miércoles, 19 de diciembre de 2012

Benjamín Peñas Moyano

La competencia constituye la forma más importante en que se manifiesta el ejercicio de la libertad de empresa en el marco de un sistema de economía de mercado. Para evitar que los empresarios puedan tratar de limitar la competencia en su propio beneficio en el ámbito de la Unión Europea, existe una normativa comunitaria contenida en los artículos 101 a 109, ambos inclusive, del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, y desarrollada a través de diversos Reglamentos comunitarios. Dicha normativa comunitaria se aplica cuando la limitación de la competencia es de tal importancia que afecta al mercado europeo, es decir, al comercio entre Estados miembros.

El 5 de diciembre pasado, la Comisión Europea, órgano encargado de aplicar la regulación cuando la limitación a la competencia afecta al mercado europeo, ha impuesto la mayor de cuantas multas ha aplicado por actuaciones empresariales contrarias a la competencia. Siete fabricantes de tubos catódicos para televisores y pantallas (LG, Philips, Samsung, Panasonic, Toshiba, Technicolor y MTPD) han sido sancionados al pago de la mareante cifra de 1.470 millones de euros, por participar durante diez años en dos acuerdos ilegales para pactar precios y repartirse el mercado: uno de ellos se centraba en los tubos catódicos para televisores y el otro en los tubos para las pantallas de ordenador, y en ambos participaban prácticamente las mismas empresas.

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Los complejos términos de la Facilidad de Asistencia Financiera

Martes, 11 de diciembre de 2012

María Jesús Peñas Moyano

Con fecha de 10 de diciembre de 2012 se han publicado en el BOE dos acuerdos internacionales: uno más reciente y al que básicamente haremos referencia, es el Acuerdo de Facilidad de Asistencia Financiera del pasado 29 de noviembre; y otro, más lejano en el tiempo y que ha hecho posible el posterior, es el Memorando de Entendimiento sobre condiciones de Política Sectorial Financiera de 24 de julio, ambos hechos en Madrid y Luxemburgo.

El llamado Acuerdo de Facilidad de Asistencia Financiera se suscribe entre cuatro partes, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), España representada por el ministro de Economía Competitividad, el Banco de España y el FROB, que actúa en consideración de garante y agente del Estado beneficiario, España, en el contexto que se formula. Es al MEDE, sucesor del FEEF (Facilidad Europea de Estabilización Financiera), del que forman parte todos los países de la zona euro, a quien corresponde prestar asistencia financiera a sus miembros, previa petición, y el mecanismo para articular dicha ayuda con los acuerdos de facilidad de asistencia financiera. La ayuda puede concretarse en actuaciones diversas como el desembolso de préstamos que se establecen al amparo de líneas de crédito que han de cumplir unas condiciones (líneas de crédito condicionadas precautorias y líneas de crédito de condicionalidad reforzada); préstamos a los miembros del MEDE conforme a programas de ajuste macroeconómico; facilidades para la adquisición de bonos en el mercado primario y secundario o facilidades para financiar la recapitalización de entidades financieras de un Estado miembro del MEDE, siendo esta la modalidad solicitada por el Estado español y que, como el resto, está sujetas a unas condiciones estrictas y, en concreto, se realizará a través de préstamos a países no comprendidos en programas

La lectura del documento en cuestión resulta ciertamente farragosa y, en particular, algunos de los párrafos en los que se recogen las condiciones de la ayuda a proporcionar nos dejan expresiones como las siguientes: “Por <<Facilidades Aplicables>> se entenderán la Facilidad o Facilidades especificadas en la cláusula 2.2 del presente Acuerdo de Facilidad de Estabilidad Financiera. A su vez, la cláusula 2.2 recoge el siguiente contenido: “La Facilidad de Asistencia Financiera podrá proporcionarse en la forma de la siguiente facilidad específica (la <<Facilidad>>), es decir, la facilidad de recapitalización de entidades financieras  (la <<Facilidad de Recapitalización de Entidades Financieras>>), con un importe total de la Facilidad de Recapitalización de Entidades Financieras de 100.000.000.000 EUR, ateniéndose dicha facilidad a términos y condiciones previstos en las Condiciones Específicas de la Facilidad que llevan por título <<Facilidad de Recapitalización de Entidades Financieras. Condiciones Específicas de la Facilidad>>.

Creemos que hemos transcrito correctamente el trabalenguas, porque el texto en cuestión no puede ser calificado de otro modo, más bien nos recuerda el discurso de los hermanos Marx en una Noche en la ópera, ya saben, la parte contratante de la primera parte será considerada la parte contratante de la primera parte… Por su claridad no se caracteriza y ello nos hace plantearnos si no es posible utilizar un lenguaje más asequible y explicativo que permita entender el sentido de la facilidad financiera que no es otro que un fondo de ayuda económica, que podrá utilizarse durante un determinado periodo de tiempo, sólo para las cuestiones previstas, y que necesariamente habrá que devolver, con intereses, una vez transcurrido el mismo.

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De nuevo sobre la publicidad comercial dirigida a niños y adolescentes

Miércoles, 5 de diciembre de 2012

Benjamín Peñas Moyano

Recientemente dábamos cuenta en una aportación al presente blog de la profunda preocupación de la Unión Europea por la cuestión de la publicidad comercial y sus excesos frente a categorías de personas vulnerables, especialmente frente a los niños y a los adolescentes.

En dicho escrito, tras destacar las bondades de la publicidad comercial como medio tanto para la difusión de la innovación, el fomento de la creatividad y el entretenimiento, la incentivación de la competencia y el aumento de las posibilidades de elección, como para la información y formación de los consumidores, nos referíamos a <<la Resolución de 15 de diciembre de 2010, sobre los efectos de la publicidad en el comportamiento de los consumidores (2010/2052 (INI))>>, en la que, entre otras peticiones que ella contenía y que nosotros mencionábamos en el blog, se solicitaba a la Comisión el desarrollo de un programa de la Unión Europea destinado a enseñar a los niños a ser conscientes de los efectos de la publicidad.

En una nueva actuación, clara prueba del interés de la Unión Europea por la cuestión, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) ha vuelto a poner en su punto de mira el problema de la publicidad que se sirve de manera abusiva de los niños y los jóvenes para fines que nada tienen que ver con asuntos directamente relacionados con ellos, así como de la publicidad que lo que en realidad pretende es incitar a niños y jóvenes a un consumo excesivo en lo económico, o a un consumo nocivo o peligroso para su salud física y mental, o que por sus contenidos especialmente violentos, racistas, xenófobos, eróticos o pornográficos, y aunque no vaya dirigida a ellos, afecta a la formación física, psíquica, moral y cívica de los niños y los jóvenes.

En el Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre el tema <<Un marco para la publicidad dirigida a los niños y jóvenes>> (dictamen de iniciativa) (2012/ C 351/02), publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea de 15 noviembre 2012, el CESE rotundamente dice que tal publicidad debe prohibirse, pues está en juego la protección de los derechos fundamentales de los niños en la Unión Europea, pero también porque la diversidad de las normas nacionales al respecto pone en peligro el buen funcionamiento del mercado interior.

En ese Dictamen, el CESE expone con claridad las consecuencias negativas que una publicidad comercial como la apuntada más arriba puede producir en los niños y en los adolescentes, pues los niños hasta cierta edad no filtran la comunicación publicitaria, e incluso cuando los niños son mayores, su mayor capacidad de procesamiento de los mensajes publicitarios no los vuelve necesariamente inmunes a la publicidad. Así:

-una publicidad que utiliza a los niños como vehículo de su mensaje comercial en cualquiera de sus formas, que utiliza de manera abusiva e indebida la imagen de los niños en temas que no guardan relación con asuntos que se refieran directamente a ellos, es algo contrario a su dignidad como niños y seres humanos

-la incitación al consumo excesivo conduce al sobreendeudamiento, e incluso a comportamientos desviados o a situaciones de gran infelicidad personal

-la publicidad que incita al consumo de productos alimentarios no saludables u otros productos nocivos o peligrosos para la salud física y mental debe hacernos pensar que la obesidad infantil ya constituye un problema enorme, y que existen trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia pueden poner en peligro la vida

-hay publicidad que incita a la violencia o a ciertos tipos de comportamiento violento, como es el caso de la publicidad y venta de juguetes o juegos que incitan a comportamientos violentos, o cuando menos a situaciones de ansiedad, miedos, trastornos del sueño e hiperactividad

-hay publicidad con contenido erótico o pornográfico que apela a comportamientos sexuales perversos, pervertidos o excesivos, y que puede conducir a una erotización precoz de los niños, etc.

Para evitar todo ello, el CESE afirma que es fundamental preparar a los niños como futuros consumidores, y en tal sentido, hay que capacitar, informar y formar a los niños en el correcto uso de las tecnologías de la información y en la interpretación de los mensajes publicitarios, incluyendo estas materias en los currículos escolares de todos los niveles. Pero también han de ser capacitados los padres y las familias en general, los docentes y los ciudadanos en general.

El CESE insta también a los anunciantes y patrocinadores a que en el marco de las iniciativas de autorregulación ya adoptadas y de las que deberán fomentarse, asuman y apliquen los niveles más exigentes de protección de los derechos de los niños y los hagan respetar.

Y finalmente el CESE entiende que el marco jurídico de la Unión Europea es manifiestamente insuficiente, en particular frente a las comunicaciones comerciales realizadas a través de los medios audiovisuales, Internet y las redes sociales; es además innecesariamente complejo y confuso; y, por otro lado, es aplicado y traspuesto de manera diferente en los distintos Estados miembros. Por todo lo cual, insta el CESE  a la Comisión a que estudie urgentemente la necesidad de adoptar medidas más restrictivas que garanticen de manera efectiva los derechos de los niños y de los adolescentes frente a las comunicaciones comerciales.

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