Artículos publicados en octubre, 2012

Acta del Mercado Único II

Miércoles, 24 de octubre de 2012

María Jesús Peñas Moyano

La Comisión Europea ha dictado recientemente una Comunicación al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones, que pueden encontrar en este enlace:

http://ec.europa.eu/internal_market/smact/docs/single-market-act2_es.pdf

Por subtítulo lleva el de “Juntos por un nuevo crecimiento”, y en verdad es algo que hace realmente falta. Lo que es necesario también es que no quede de nuevo en algo meramente programático.

El llamado Mercado Único cumple veinte años y a pesar de todos los logros conseguidos, ahora más que nunca se necesita relanzarlo en la consideración de que se trata de una tarea de naturaleza permanente que constituye además un elemento central del programa europeo de crecimiento para hacer frente a la crisis económica, y también social, con elementos que deben ser tenidos en cuenta como el cambio climático o las presión ejercida sobre los recursos naturales.

Por ello en este documento, y como continuación de la anterior Comunicación de la Comisión Europea: Acta del Mercado Único: Doce prioridades para estimular el crecimiento y reforzar la confianza. Juntos por un nuevo crecimiento, COM(2011) 206 final, se relatan doce prioridades que se califican de inmediatas y que se concentran básicamente en cuatro grandes factores de crecimiento, empleo y confianza:

En primer lugar, lograr redes integradas y eficaces de transporte (mercado único del transporte marítimo; cielo único europeo) y energía, que constituyen la espina dorsal del mercado único; junto a ello, es necesario profundizar en la movilidad transfronteriza de ciudadanos y empresas, superando los importantes obstáculos tanto jurídicos como prácticos que todavía persisten; para ello se pretende convertir al portal EURES en una auténtica herramienta de colocación y contratación transfronterizas (http://ec.europa.eu/eures/home.jsp?lang=es) o modernizar los procedimientos de insolvencia para ofrecer una segunda oportunidad a los empresarios que han pasado por una situación de este tipo.

Un espacio importante lo va a ocupar la economía digital con el fomento del comercio electrónico y la implantación de la factura electrónica como norma en los procedimientos de contratación pública; se pretende como objetivo la realización del mercado único digital para el año 2015.

Por último, el cuarto factor se sitúa en el emprendimiento social, cohesión y confianza de los consumidores que han de tener la oportunidad de aprovechar las ventajas del mercado único cualquier que sea el lugar en el que residan.

La Comisión Europea pone como ejemplo de beneficio del mercado único la reducción en un 70% de la factura de la telefonía móvil como consecuencia los avances durante todos estos años en el mercado único. La cuestión está en si con las medidas que se recogen  este documento sobre las cuestiones concretas que se plantean van a producir un resultado, al menos, similar. Porque hacer más eficientes las redes de transporte, en particular, el ferrocarril, el marítimo y el aéreo, así como el planteamiento de acciones en materia de energía, deberían suponer un abaratamiento, lo cual no parece que vaya a conseguirse, sino más bien lo contrario. Y aquí entra en juego otro objetivo: la confianza del consumidor. ¿Es posible, con un escenario económico como el que nos encontramos fomentar esa confianza? Sin otras medidas, francamente, lo veo muy difícil.

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Más sobre el dictamen del Comité de las Regiones sobre el paquete «empresas responsables»

Jueves, 18 de octubre de 2012

Benjamín Peñas Moyano

Hace un par de semanas nos referimos al recientemente publicado Dictamen del Comité de las Regiones sobre el paquete «empresas responsables» (2012/C 277/17), Diario Oficial de la Unión Europea de 13/09/2012, un documento que dice cosas muy interesantes al respecto de la responsabilidad social de las empresas y la necesidad de incentivar su actuación en las mismas. En el dictamen, el Comité de las Regiones, entre otras cosas, aprobaba el compromiso de la Comisión Europea de construir una Europa fuerte y competitiva, orientada hacia el crecimiento sostenible con el fin de consolidar la recuperación económica. Y coincidía con la Comisión Europea en que un análisis estratégico de la responsabilidad social de las empresas (RSE) había adquirido hoy en día una gran importancia para la competitividad de las empresas.

Además, ese Dictamen señalaba que la Unión Europea podía ayudar a difundir buenas prácticas y estimular a las empresas para que cada vez en mayor número desarrollen su propio plan de actuación en orden al logro de la consecución de objetivos relacionados con la RSE.

Y así, el Comité de las Regiones ofrecía un conjunto de propuestas y de nuevos modelos necesarios para aumentar el número de empresas socialmente responsables, considerando diversas propuestas que entonces no enumeramos, reenviando al documento en cuestión para su lectura detallada, y dejando para un poquito más adelante su ordenación y exposición en este blog.

Como prometimos, exponemos ahora resumidamente algunas de las propuestas realizadas por el Comité de las Regiones, por su interés y por los ámbitos a los que afectan:

  • Resulta  necesario apoyar y recompensar en el mercado la actividad responsable de las empresas, por ejemplo, por medio de subsidios a la inversión y la contratación pública;
  • Como la Comisión, piensa el Comité de las Regiones que hay que reconocer públicamente a aquellas empresas que actúan de forma socialmente responsable, y en este sentido recomienda el desarrollo para esas empresas sensibles a la cuestión, de una acreditación a nivel local basada en criterios definidos;
  • Pide a la Comisión que elabore una legislación que obligue a los fondos de inversión y a las entidades financieras a informar a sus clientes (no sólo ciudadanos, sino también empresas y autoridades) sobre los principios de inversión éticos o responsables que utilizan;
  • Apoya la creación de un instrumento europeo que ayude a las empresas sociales a obtener financiación;
  • Apoya la intención de la Comisión de orientar y financiar proyectos educativos que refuercen la RSE;
  • Recalca la importancia de incluir en la materia de contratación del sector público criterios de responsabilidad social;
  • Estima que los consumidores deberían poder acceder fácilmente a información sobre empresas socialmente responsables y sus productos, información que debería estar disponible en un formato que pueda utilizarse y distribuirse fácilmente;
  • Considera que las empresas deben tener la flexibilidad para innovar y desarrollar un enfoque para la responsabilidad social que se adapte a sus propias circunstancias, y no deben suponer cargas desproporcionadas a su tamaño y sector;
  • Considera que las empresas sociales en Europa deberían ser evaluadas y elaborar una lista de ellas;
  • Apoya la idea de que las empresas sociales podrían constituir una categoría especial de sociedades con su propio régimen jurídico y objetivos distintos al beneficio para los accionistas. No obstante, esta categoría de sociedades tendría sus propias prioridades regionales y nacionales;
  • Señala que la RSE no es algo nuevo para las pequeñas empresas, pues en gran medida ya practican  el emprendimiento social sin ser conscientes de ello;
  • Apoya la simplificación de las Directivas contables, en particular en beneficio de las pequeñas empresas, pues ello podría fomentar un entorno empresarial que estimule la creación de empresas;
  • Propone que la Comisión y el Comité de las Regiones hagan un seguimiento y evalúen periódicamente la aplicación e información en este ámbito.

Como podemos ver, muchos son los campos en los que se estima que ha de incidirse para profundizar en el desarrollo del objetivo de la RSE, desde el puramente educativo hasta la modificación del actual Derecho de sociedades. Aún en este contexto de brutal crisis económica, o mejor, precisamente por ello, estimamos que hoy más que nunca hacen falta propuestas como las descritas. Esperemos que no se queden en puro humo.

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El seguro de responsabilidad civil de los administradores concursales

Miércoles, 10 de octubre de 2012

María Jesús Peñas Moyano

El Real Decreto 1333/2012, de 21 de septiembre, ha regulado el seguro de responsabilidad civil para los administradores concursales, Como consecuencia de la celebración de este contrato, el asegurador se obliga, dentro de los límites pactados, a cubrir el riesgo del nacimiento a cargo del propio administrador concursal asegurado de la obligación de indemnizar por los daños y perjuicios causados en el ejercicio de su función. Este seguro pasa a engrosar la categoría de los seguros obligatorios y de este modo viene a configurarse como requisito imprescindible para poder actuar como tales profesionales –la vigencia del seguro se configura como presupuesto para la aceptación del cargo-, con la única excepción admitida cuando el nombramiento recaiga en una Administración pública o una entidad de derecho público vinculada o dependiente de ella y, en particular, si se trata de personal técnico de la CNMV o del Consorcio de Compensación de Seguros.

Centrándonos en este instrumento, y teniendo en cuenta que la norma permite su sustitución por una garantía equivalente, haremos referencia a algunas de las cuestiones básicas para su contratación.

En primer lugar, en relación al tiempo de duración de la cobertura, esta ha de ser al menos por todo el tiempo de duración del proceso, pero con la circunstancia a tener en cuenta de que no se trata de un seguro por concurso, sino de un seguro por administrador, configurándose esta obligación temporal con carácter general. En todo caso, cualquiera que sea la duración pactada, los contratos podrán prorrogarse por periodos de un año, salvo la oposición de cualquier de las partes.

Al objeto de que el asegurador pueda conocer el inicio del periodo de riesgo, se impone a los juzgados la obligación de notificar el nombramiento y aceptación del administrador concursal. Como contrapartida, tanto el asegurador como el administrador tienen obligaciones con el juzgado, a quien habrán de comunicar todas las modificaciones de su relación contractual. De modo particular, se establece la relativa a la falta de pago de la prima por parte del administrador, en cuyo caso se establece el correspondiente mes de carencia, permaneciendo vigente el seguro un mes después de la comunicación.

En cuanto a la suma asegurada, se establecen las cantidades mínimas obligatorias que han de contratarse en función del carácter de persona física o jurídica del administrador concursal. Las cantidades, como se señala, tienen carácter mínimo y pueden incrementarse por diferentes motivos, entre los que se destacan el número de concursos en los que el administrador desempeñe esta función, las condiciones subjetivas del deudor o el tratarse de concursos de especial importancia. Por ello, si hablamos de una persona física, la suma asegurada será de 300.000 € para todo administrador, que se eleva a 800.000 € cuando ostenta el cargo en al menos 3 concursos ordinarios. Hablamos de 1.500.000 € en los supuestos establecidos por el artículo 27 bis de la Ley Concursal y de 3 millones si la entidad concursada es una entidad emisora de valores o instrumentos derivados que se negocien en un mercado secundario oficial, una entidad encargada de regir la negociación, compensación o liquidación de esos valores o instrumentos, una empresa de servicios de inversión, una entidad de crédito o una entidad aseguradora. La cantidad se eleva a 4 millones cuando el administrador es persona jurídica y la entidad concursada es cualquier de las anteriormente relatadas, mientras que con carácter general la suma mínima asegurada será de 2 millones.

En cuanto a la delimitación temporal del riesgo se establece que el asegurador ha de atender todas aquellas reclamaciones que se presenten contra el asegurado, o bien durante el ejercicio de su función, o bien en el plazo de los cuatros años siguientes desde que cesó en el cargo por cualquier causa, siempre que las reclamaciones tengan su fundamento en los daños y perjuicios causados a la masa activa durante el periodo en el que el administrador concursal ha actuado como tal en el correspondiente proceso.

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A vueltas con la responsabilidad social de las empresas: el reciente dictamen del Comité de las Regiones sobre el paquete “empresas responsables”

Miércoles, 3 de octubre de 2012

Benjamín Peñas Moyano

En alguna ocasión anterior hemos hablado de la responsabilidad social de las empresas (RSE). A grandes rasgos hemos dicho que “la responsabilidad social de las empresas es, fundamentalmente, un planteamiento de desarrollo sostenible, que integra el crecimiento económico y las consideraciones sociales y medioambientales”. Los empresarios e inversores no deberían tener pues en cuenta únicamente los beneficios financieros actuales al adoptar decisiones empresariales y de inversión, pues es demostrable que los efectos de una política responsable de capital humano generan ventajas competitivas a largo plazo que se traducen también en beneficios financieros considerables. En definitiva, la ética en la empresa, que siempre debería existir, incluso sin efectos económicos positivos, es además de moralmente irreprochable, algo económicamente rentable.

 En relación a tal cuestión se ha publicado recientemente el Dictamen del Comité de las Regiones sobre el paquete “empresas responsables” (2012/C 277/17), Diario Oficial de la Unión Europea de 13/09/2012, un documento desordenado en su exposición y enormemente reiterativo en parte de su contenido, que sin embargo dice cosas muy interesantes al respecto de la responsabilidad social de las empresas y la necesidad de incentivar su actuación en las mismas.

Así, en el dictamen, el Comité de las Regiones, entre otras cosas, aprueba el compromiso de la Comisión Europea de construir una Europa fuerte y competitiva, orientada hacia el crecimiento sostenible con el fin de consolidar la recuperación económica. Y coincide con la Comisión Europea en que un análisis estratégico de la responsabilidad social de las empresas (RSE) ha adquirido hoy en día una gran importancia para la competitividad de las empresas, pues puede reportar beneficios en cuanto a gestión de riesgos, ahorro de costes, acceso al capital, relaciones con los clientes, gestión de los recursos humanos y capacidad de innovación.

Al prestar atención a la RSE, las empresas pueden consolidar la confianza que los empleados, consumidores y ciudadanos depositan en ellas, y en ese sentido, la Unión Europea puede ayudar a difundir buenas prácticas y estimular a las empresas para que cada vez en mayor número desarrollen su propio plan de actuación en orden al logro de la consecución de objetivos relacionados con la RSE.

El cómo puede intentar conseguirse este objetivo inmediato de profundizar en la RSE con vistas al logro de aquella finalidad mediata de la consolidación de la confianza que los empleados, consumidores y ciudadanos depositan en las empresas, ha sido indicado por el Comité de las Regiones en el Dictamen que estamos tratando, Comité que bien a iniciativa propia o bien coincidiendo en la bondad de instrumentos previamente señalados por la Comisión Europea, ha propuesto una serie de vías y medios para hacer que la RSE sea cada vez más la regla, y no la excepción en la actividad empresarial. Así, el Comité de las Regiones, ha ofrecido un conjunto de propuestas y de nuevos modelos necesarios para aumentar el número de empresas socialmente responsables, considerando diversas propuestas que no enumeramos, reenviando al documento en cuestión para su lectura detallada, y dejando para un poquito más adelante su ordenación y exposición en este blog.

En las conclusiones del documento, el Comité de las Regiones señala que Europa requiere una nueva determinación para estimular el crecimiento económico, algo que puede hacerse de manera socialmente responsable, porque, emprender de forma socialmente responsable coadyuva a la estabilidad social.

Una estabilidad social, añadimos nosotros, que en la actual situación de profunda crisis económica, de desencanto y temor ante el futuro, pende de un hilo muy fino. De ahí que la iniciativa de profundizar en la RSE no sea una cuestión carente de importancia, sino muy al contrario.

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