Artículos publicados en enero, 2011

Una remesadora que se ha puesto al día, la primera entidad de pago española

Miércoles, 26 de enero de 2011

María Jesús Peñas Moyano

cabinas en locutorio telefónicoA pesar de la situación económica que estamos atravesando, las remesas de los inmigrantes residentes en España han sufrido un aumento en el último trimestre de 2010. Según datos provisionales del Banco de España la cantidad ha ascendido a 1.955 millones de euros, lo que supone un aumento del 3,5 % en el conjunto del año.

Con tales cifras, parece ciertamente justificada la iniciativa de Telefónica, que siendo la última en llegar al negocio de los giros, ha sido pionera en solicitar la autorización del Banco de España para convertirse en la primera entidad de pago española: Telefónica Remesas, S.A. Desde su millar de locutorios, los inmigrantes podrán enviar dinero a sus países de origen sin pasar por un banco intermediario.

Hasta la fecha solo se ha producido una incorporación más a esta categoría con la autorización de Comercia de la Caixa, entidad de pago, S.L, con la circunstancia de que esta entidad procede del entorno de una entidad de crédito, cuando precisamente lo que se pretende es generar competencia entre las entidades de crédito y las nuevas entidades de pago y se prevé que las nuevas incorporaciones provengan de empresas del sector de las telecomunicaciones o de las grandes superficies.

Efectivamente, el objetivo de la Directiva 2007/64/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de noviembre, sobre servicios de pago en el mercado interior es crear un mercado único de pagos. La trasposición al ordenamiento jurídico español se ha producido por la Ley 16/2009, de 13 de noviembre de servicios de pago, posteriormente desarrollada por el Real Decreto 712/2010, de 28 de mayo, de régimen jurídico de los servicios de pago y de las entidades de pago, texto que contempla de forma concreta los requisitos necesarios para la constitución de una entidad de estas características.

De momento Telefónica Remesas, S.A. ha solicitado autorización para un único servicio de pago, el envío de dinero, que no implica la creación de una cuenta de pago a nombre del ordenante ni del beneficiario, sino que el único fin es permitir recibir fondos de un ordenante o transferir una cantidad de dinero a un beneficiario. Pero entre los servicios de pago que una entidad de esas características puede prestar también se encuentra la apertura de una cuenta de pago que permitiría el ingreso y la retirada de efectivo de la misma. Ello significaría también la posibilidad de abrir cuentas sin necesidad de acudir a una entidad de crédito.

Ahora bien, tales cuentas únicamente sirven para ejecutar este tipo de operaciones sin que en ningún caso puedan vincularse a otro tipo de operaciones pasivas como depósitos bancarios propios de una entidad de crédito en sentido estricto. No estamos, por tanto, ante una operación de cuenta corriente bancaria.

entrega de dinero en ventanillaAsí pues, la competencia entre este tipo de entidades y las tradicionales entidades de crédito se encuentra limitada a la prestación de servicios de pago, quedando como siempre reservada a estas últimas la captación de fondos del público.

Todas las remesadoras que en la actualidad están actuando en España deben convertirse en entidades de pago antes del 30 de abril y la mayor parte de ellas han manifestado que se limitarán a solicitar autorización para el servicio de envío de dinero.Suponemos que con el tiempo se producirá una apertura hacia la realización de otros servicios de pago y entonces podremos hablar de fomento de la competencia entre entidades. Hasta ese momento solo podremos hablar de remesadoras que se han puesto al día.

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Violar secretos industriales puede salir muy caro

Miércoles, 19 de enero de 2011

Benjamín Peñas Moyano

En las últimas semanas se han repetido en los medios de comunicación las informaciones referidas a casos de espionaje industrial. De ellos quizás el más sonado haya sido el de la empresa Renault, en el que el objeto del espionaje era el coche eléctrico Twizy, que por cierto la multinacional francesa comenzará a fabricar en Valladolid a partir de 2012.

silueta de persona hablando por teléfonoEn el escándalo podrían estar implicadas empresas chinas vinculadas al sector de la automoción, las cuales, interesadas en las baterías de los automóviles eléctricos de segunda generación, habrían podido pagar a través de intermediarios especializados elevadas cantidades de dinero a varios directivos de la firma gala, quienes habrían transmitido información al respecto considerada estratégica.

Pero no pensemos que la revelación de información confidencial de las empresas por sus empleados a empresas competidoras da lugar en todas las ocasiones a supuestos tan sonados como el descrito, que ha llegado a adquirir dimensiones de Estado y sobre el que incluso el presidente Sarkozy se ha pronunciado, algo no extraño si consideramos el peso económico de Renault en la economía francesa y la importancia del proyecto consistente en el coche eléctrico.

En la realidad del mercado la violación de secretos es muy habitual, afectando incluso a empresas de reducidas dimensiones, lo que puede llegar a ocasionarlas perjuicios económicos muy elevados. Y es que la revelación de información confidencial no tiene que versar necesariamente sobre conocimientos de alto contenido tecnológico, pudiendo referirse por ejemplo a simples listados de clientes, materia no obstante que la jurisprudencia de nuestro Tribunal Supremo ha considerado secreto de empresa, por constituir información de gran utilidad.

Los productores de dichas actuaciones en muchas ocasiones no valoran o no son conscientes de la gravedad de sus actos y de las responsabilidades en las que pueden incurrir. Deberían tener presente que en el ordenamiento jurídico español existe una ley, la Ley 3/1991, de 3 de enero, de competencia desleal, que prohíbe las prácticas concurrenciales incorrectas en interés de todos los que participan en el mercado. Con dicha norma, y la tipificación en la misma de distintos supuestos de competencia desleal, entre ellos el relativo a la violación de secretos, recogido en su artículo 13, se pretende garantizar la corrección en la forma de competir, para impedir que el principio de la libertad de competencia pueda verse falseado por prácticas ilícitas para atraer a los consumidores.

edificio empresarialPara ello, la Ley de competencia desleal dispone un elenco de acciones judiciales que pueden ser utilizadas ante los tribunales de justicia por cualquier persona física o jurídica que participe en el mercado cuyos intereses económicos resulten directamente perjudicados o amenazados por la conducta desleal, acciones tales como la de remoción de los efectos producidos por la conducta desleal o la de resarcimiento de los daños y prejuicios producidos por la misma. Si el tribunal estima tales acciones, el que viole secretos empresariales puede verse en la situación de tener que responder con su patrimonio de la comisión de tales actuaciones.

Y eso no es todo, pues hasta el propio Código Penal ha dispuesto al efecto, en sus artículos 278 a 280, los delitos de difusión, revelación o cesión de secretos de empresa, que pueden llevar a prisión a los que sustraigan de su empresa información confidencial para ponerla a disposición de otra. Si bien las sentencias penales no son todavía muy habituales en este campo, empiezan a verse en mayor número. Así, un juzgado de lo penal de Barcelona acaba de condenar a un ingeniero a tres años de prisión y a una multa de seis mil euros, y a indemnizar a la empresa damnificada por los daños y perjuicios causados a la misma, por ser autor de un delito de revelación de secretos de empresa. Esa persona, aún sin antecedentes, ingresará en prisión, y además de la multa referida, deberá abonar una indemnización que probablemente alcanzará una cifra muy elevada. Y en la actualidad, con la última reforma del Código Penal, la empresa que recibe la información violentada podría ser también imputada penalmente.

Como vemos, la salida de trabajadores a compañías de la competencia, llevándose consigo datos e informaciones sobre los que se tiene un deber de secreto, y que pueden ser de gran utilidad para las empresas receptoras, puede dar lugar a sanciones realmente duras. Es como para pensárselo ¿no es así?

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Cuando el tamaño importa

Jueves, 13 de enero de 2011

María Jesús Peñas Moyano

billetes de 50 euros en un boteSi una caja decide mantenerse fiel al modelo institucional que hasta ahora ha estado vigente y además no emite cuotas participativas, tendrá muy difícil la captación de capital, lo que limitará su capacidad de crecimiento. No obstante, puede ocurrir que alguna caja en solitario y sin poder constituir un banco, prefiera continuar su camino tal y como ha estado configurada hasta ahora, como un elemento aislado y alejado del mundo realmente bancario.

Esta es la opción elegida por Caixa Ontinyent, una de las cinco cajas de ahorros españolas (junto a Ibercaja, Kutxa, Caja Vital y Caixa Pollensa) no insertas en ninguno de los procesos de transformación puestos en marcha a lo largo del año 2010. Otros procesos importantes posiblemente se pongan en marcha en este primer trimestre de 2011, como el proyecto tanteado por la Caixa de convertirse en una fundación de carácter especial, previo traspaso de su negocio financiero a una firma de su propiedad. Pues bien, Caixa Ontinyent se ha ratificado en su intención de no participar en ningún proceso de fusión a lo largo del 2011, año en el que además se prevé reducir de forma ligera su volumen de negocio y generar aproximadamente unos 6 millones de euros de beneficios, parte de los cuales quedarán destinados a mejorar la cobertura de morosidad. Otros datos a tener en cuenta son sus 47 oficinas y 240 empleados que atienden a unos 90.000 clientes y un volumen de negocio de 1650 millones de euros.

Los datos reseñados contrastan vivamente con la concentración del sector bancario en Europa respecto al que España ocupa uno de los últimos puestos a pesar de que las cinco entidades más grandes constituyen el 50 por ciento del mercado. Hay todavía una gran diferencia respecto a otros países europeos, como Suecia, Reino Unido, Finlandia, Dinamarca, Bélgica y Holanda en los que la concentración se sitúa por encima del 80 por ciento. Después de los procesos de reestructuración habidos hasta el momento el número de cajas de ahorros se ha reducido en un 60 por ciento, pero respecto a los datos europeos parece que todavía no es suficiente. Resultará  necesaria una segunda oleada de fusiones que incluso podría afectar también a los bancos en sentido estricto.

Caixa Ontinyent ha dedicado en el año 2010 a la obra benéfico social 1,3 millones de euros, invertidos en terminar una residencia para discapacitados en ese municipio, así como a la puesta en funcionamiento de un centro cultural. Son dos iniciativas que repercuten directamente sobre la población, que el municipio seguramente no habría podido poner en marcha en solitario y que habrán sido acogidas con enorme agrado.

Ante el panorama mostrado, los interrogantes que se plantean parecen obvios:

    fajos de billetes atados con una cadena

  • ¿cuánto tiempo podrá aguantar esta caja con su actual modelo, soportando las presiones de compras, absorciones o integraciones en otras entidades de mayor tamaño?
  • ¿Existen posibilidades reales de que se mantenga su existencia y, sobre todo, de que se mantenga la obra social en el territorio en el que presta sus servicios financieros?;
  • ¿Y si deja de existir, desaparece el arraigo al territorio? El dilema es el de casi siempre, intentar mejorar las cosas, pero sin desperdiciar las bondades ya existentes, ¿será posible?

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Bienvenida

Miércoles, 12 de enero de 2011

María Jesús y Benjamín Peñas Moyano

Un examen completo de la realidad requiere sin duda hacer mención a cuestiones relacionadas con la empresa y el mercado. Sería posible incluso una lectura diversa de lo apuntado e indicar que son tantos los temas posibles a tratar que es de agradecer la mención especial a alguno en particular, o un punto de vista diferente para acercarse a una cuestión cotidiana.

Estos son algunos de los objetivos que perseguimos con nuestras aportaciones, a modo de comentarios o apuntes, a veces técnicos, otras no tanto, pero en todo caso tratando de repasar esa realidad tan cargada de acontecimientos que tan a menudo nos sobrepasa.

A pesar de ello, nos gustaría que este espacio para compartir sea amplio y dinámico, donde tenga cabida un amplio elenco de materias de interés para un público que puede ser especializado, pero también para el público en general. Especial atención prestaremos a cuestiones relacionadas con el consumo y la protección de los consumidores, los mercados financieros,  el derecho de la competencia, el mundo de las sociedades mercantiles, la propiedad industrial, la contratación mercantil o el concurso, sin ánimo de ser exhaustivos en este momento inicial.

El acercamiento a estos temas lo haremos a través del análisis y comentario  de decisiones judiciales, documentos de trabajo de la Unión Europea, borradores y proyectos de futuras normas jurídicas, normas jurídicas ya publicadas y, por qué no, también problemas abiertos de naturaleza mercantil a los que se tiene acceso a través de diversos medios de comunicación, generalistas y especializados. En ocasiones, incluso, pretendemos dar noticia de monografías u obras colectivas en este área del Derecho que consideremos de especial trascendencia por el interés de su contenido. Nuestra prioridad será la realidad española, pero nada obsta para que también dediquemos nuestra atención a cuestiones foráneas o internacionales.

Finalmente, no es nuestra intención ofrecer soluciones cerradas y, en consecuencia, tampoco convertir este espacio en un medio para la resolución de consultas específicas sobre determinados temas mercantiles, para lo que consideramos existen otras vías que se pueden utilizar.

El aporte de esas reflexiones es el punto de partida. Generar opinión con nuestras siguientes aportaciones es el paso siguiente…

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